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Corredor egipcio Pluvianus aegyptius Linnaeus, 1758

Pluvianus aegyptius Linnaeus, 1758

Pluvianus: {lt, pluvialis}, lluvia.
aegyptius: {lt, aegyptus, -a, -um}, Egipto.

Diccionario etimológico de Pedro Romero

La simbiosis entre los corredores egipcios y los cocodrilos del Nilo fue expuesta por primera vez por Herodoto (s. V a.C.): los cocodrilos se tienden en las orillas con las bocas abiertas y entonces estas aves se introducen en sus bocas y limpian los restos de comida retenidos entre los dientes.

Miden unos 20 centímetros. Tienen la parte superior de la cabeza, el dorso, y un collar pectoral de color negro. Por encima del ojo, destaca una banda de plumas blancas. La barbilla y el cuello son de color blanco que se vuelve ocráceo anaranajado en el pecho y en el abdomen. La parte superior del plumaje es gris azulado, y las partes inferiores blancas con una banda negra. Las largas patas son de color gris azulado.

Anidan en las riberas arenosas de los ríos. La puesta consta de 2 ó 3 huevos, que son enterrados en la arena caliente, de manera que se incuban sin la participación de los progenitores. Éstos, sin embargo, sí que permacecen atentos al nido y parece ser que pueden bajar la temperatura sentándose sobre la arena con el vientre empapado de agua.

Los pollos pueden caminar nada más esclosionar y abandonan el nido casi de inmediato para empezar activamente a buscar comida. Los padres les dan de beber con sus plumas empapadas y, en caso de peligro, suelen enterrarlos en la arena rápidamente.

Rev: marzo-09

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